Puente Alsina, en lucha contra el tiempo y el olvido
Por Juana Guarrera
Valentin Alsina tiene en el Puente Alsina
, una joya arquitectónica de los años 30, que con el Puente de la Noria
formaban parte de la avenida de circunvalación o la General Paz, que se inaguraron antes del 40.
El Puente Alsina fue parte de mi vida… soy orillera como se diría en lunfardo. Para mi nacimiento, como todo se hacía cruzando el río o el puente, mi mamá cruzó al otro lado para tenerme en el hospital Penna, el más cercano. Mi calle era la cortada Membrillar, que después le cambiaron el nombre (Carabobo). Sólo eran dos cuadras… en una punta estaba la rotonda donde terminaba el puente y en la otra: la Estación Puente Alsina , terminal del ferrocarril de trocha angosta Midland, para el cual el puente extendía un túnel para que el tren uniera los pueblos de Diamante, Caraza, Fiorito, Budge, La Salada, Casanova… y así hasta Libertad; todos pueblos donde el tren era la única vía de acceso hasta la llegada del asfalto y el colectivo.
El puente sobre el Riachuelo nos separaba de la Capital: de aquel lado estaba Pompeya, Capital Federal, del otro: Puente Alsina, provincia de Buenos Aires. No sé por qué el puente llevó el nombre de Valentin Alsina, podía haberse llamado Nueva Pompeya o Sáenz (nombre de su avenida principal del lado de la capital). Pero se llamó Puente Alsina, que reemplazó al viejo puente del que hace mención el tango.

Su estructura es un enjambre de hierros, remachados en perfecta simetría, de color gris, haciendo juego con el ocre del edificio de estilo colonial. Sus escaleras de piedra, bordeadas de canteros y macetones con plantas, nos llevaban hasta arriba y en la entrada encontrábamos un banco largo a la sombra, cubierto de mayólicas. Tenía acceso peatonal del lado derecho y también del izquierdo, ¡si habré gastado zapatos cruzando el puente! A los seis años teníamos clases hasta los sabados en la primaria, entonces, subíamos contando los escalones del puente y los tablones sobre el Riachuelo de la parte levadiza y cada tanto veíamos alguna regata o lanchón surcando sus aguas. Recuerdo la ornamentación de banderas rectangulares y largas que colgaban de los altísimos postes de luz y grandes escarapelas a los costados del puente con los colores de la bandera. Eso nos anunciaba que se aproximaba una celebración patria. Entonces, el puente era iluminado a pleno, ¡qué hermoso se veía cuando lo vestían de fiesta!
Del lado de la provincia, en la rotonda final del recorrido, los tranvías 8, 9 y 55 daban la vuelta, haciendo rechinar sus ruedas para volver a a salir. Ellos nos conectaban con el resto de la capital: el 9 nos llevaba hasta Constitución y el centro, el 8 hasta Plaza Once y el aristocrático Barrio Norte y el 55 hasta la Paternal. Casi siempre, al final del recorrido, llegaban vacíos. Eran muy pocos los de Puente Alsina que usaban ese servicio… por lo general se usaban para ir más cerca.
La rotonda trajo nuevos negocios que se abrieron alrededor de ella: una pizzería, una mueblería, una farmacia, un kiosco-bar y una zapatería.
Hoy, después de 49 años, volví al lugar… no pude estar mucho tiempo, mis ojos iban recorriendo cada rincón, tratando de visualizar lo que habían sido. Pero era más fuerte la visión de los negocios cerrados, la ausencia de vida, el abandono, y ni que hablar del puente… parece un guerrero batallando solo contra el enemigo desvastador del tiempo, el mal uso y la ausencia de mantenimiento. Pero ahí está, de pie, esperando que le devuelvan la fachada que le dieron cuando fue diseñado y terminado para que vuelva a ser mi Puente Alsina, el que nos tendía su engalanado brazo para pasar a la Capital.

16/11/2006 at 9:30 pm
Antes que nada, la web que anteriormente escribi esta hecha para un juego que disfruto por internet. Pero cualquiera podra observar que esta la imagen del querido puente alsina.
Lastima que no naci por esa época que data en tu relato, seguro que el puente estaría hermoso por ese tiempo. De todas maneras creo que todo el que vive en este barrio sabe apreciarlo al igual que nosotros. (Olvidandome de los inadaptados que abundan)
Muchas gracias por lo que contas, a medida que leia iba imaginando.
Lucas Novaro (23 años)
19/11/2006 at 2:01 am
Gracias Lucas por tu sencibilidad sobre las estructuras edilicias de nuestros barrios que junto con la gente van formando nuestras vivencias mientras pasamos por este mundo. Lo digo por tu juventud y preocupacion a cerca de lo que es patrimonio de todos
con cariño
Juana
21/11/2006 at 11:36 am
Apreciada Juana :solamente un año viví en Puente Alsina.Tenía,entonces,seis años y allí cursé mi primer grado escolar.Corría el año 1955 y desde la terraza de donde yo vivía escuché silvar las balas de la “Revolución Libertadora”y también veía pasar a jóvenes conscriptos que lloraba,Creo que mi domicilio estaba a una o dos cuadras del puente.¿Podrías contarme cómo se llamaba y cual es el actual nombre de esa calle?Sería para mí tan maravilloso como leer tu hermosa nota,con un valor agregado :es un dato necesario para ayudarme a construir el mapa de mi memoria,que agrandaré cuando pueda viajar a caminar por la vereda donde jugaba con mis primos por entonces.Trataré de ubicar,supongo que será irreconocible,el recodo de la esquina próxima donde jugábamos a la pelota en las tierras donde pasaban las vías del ferrocarril.
Todo mi afecto para vos.que tenés el alma grande de quienes saben recuperar el valor de lo vivido en la infancia.
Un abrazo
Daniel
25/11/2006 at 10:09 pm
muy linda nota, tengo 19 años y me hubiera gustado conocer el punto como vos lo describis. actualmente vivo en mar del plata desde despùes del kilombo de DE la rua, y hace poco cuando volvi a Alsina-pompeya vi todo como un campo de battalla. Sin embargo me hizo bien estar de nuevo en el puente y en el barrio. recuerdo mucho el barrio escuchando dos minutos y los tangos de homero. felicitaciones por la pagina